Quien busca hoy CBD de calidad se fija más, y eso nos parece bien. Ya no basta con que un producto tenga un envase bonito. Las preguntas decisivas son: ¿de dónde procede el cáñamo? ¿Quién se ocupa de las plantas? ¿Y qué ocurre exactamente antes de que el aceite llegue al frasco?
Para nosotros, la transparencia no es un término de marketing, sino la base de nuestro trabajo. Queremos que sepáis lo que tomáis. Por eso os ofrecemos aquí una mirada directa a nuestros procesos, desde el campo en Austria hasta el producto terminado.
Cultivo local: sabemos dónde crece
La calidad empieza por la raíz. Por eso, nuestro cáñamo para CBD procede de un cultivo austriaco en interior y exterior que hemos creado nosotros mismos y que gestionamos. Eso nos da el control total. No dependemos de mayoristas anónimos, sino que podemos ajustar con exactitud la luz, la temperatura y el riego a las necesidades de nuestras plantas.
Para ello seguimos un principio sencillo: la naturaleza es quien mejor lo sabe hacer. Renunciamos por completo al uso de pesticidas químico-sintéticos. En su lugar apostamos por el uso biológico de organismos beneficiosos. Animales como la chinche Orius o las larvas de la crisopa mantienen a raya las plagas de forma totalmente natural. Como apoyo utilizamos fortificantes vegetales como el extracto de cola de caballo. Esto es más laborioso que los métodos convencionales, pero garantiza una cosecha limpia.

