Un certificado de análisis –en la jerga técnica, CoA, por Certificate of Analysis– es el documento más honesto que puede acompañar a un producto de CBD. Muestra lo que realmente contiene. Pero sirve de poco si no se saben interpretar las cifras. Aquí repasamos un CoA de arriba abajo.
1. Encabezado: ¿quién analizó qué y cuándo?
Arriba del todo figuran el laboratorio, el cliente que encarga el análisis, la fecha del análisis y la denominación de la muestra. Hay tres cosas decisivas:
- Laboratorio independiente en lugar de análisis propio
- Fecha del análisis: un certificado del año 2019 no dice nada sobre el lote actual; sin embargo, como las plantas de cáñamo se cosechan siempre en otoño, es normal que los certificados tengan hasta 1,5 años de antigüedad.
- Número de lote, que encontrarás en tu frasco. Sin esta vinculación, el documento podría ser cualquiera.
2. Perfil de cannabinoides
La tabla central enumera los distintos cannabinoides, normalmente en porcentaje y en mg por gramo o mililitro. En esto deberías fijarte:
- CBD y CBDA: en el extracto crudo sin diluir, gran parte del cannabidiol está presente en su forma ácida, el CBDA. Por eso, los certificados serios indican un valor de «Total CBD» que tiene en cuenta la conversión.
- Coincidencia con la etiqueta: haz un cálculo rápido. Un frasco de 10 ml al 10 % debería contener unos 1.000 mg de CBD. Las desviaciones de un pequeño tanto por ciento son normales; las grandes diferencias, no.
- Los cannabinoides secundarios como el CBG, el CBC o el CBN muestran si se trata de un producto de espectro completo.
- LOQ/LOD: «< LOQ» significa que la sustancia está por debajo del límite de cuantificación, no necesariamente que sea «cero».
